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La Metodología · La obediencia a los gobernantes

La rebelión contra los gobernantes: normas, condiciones y consecuencias

ʿAbd Al-ʿAzīz Ibn Bāz 5 min de lectura

PREGUNTA

Eminente shéij: Hay quienes consideran que el hecho de que algunos gobernantes cometan pecados y faltas graves justifica rebelarse contra ellos e intentar cambiarlos, aunque ello cause perjuicios a los musulmanes del país. Son numerosos los sucesos que padece el mundo islámico. ¿Cuál es la opinión de su eminencia?


RESPUESTA

En el nombre de Allāh, el Compasivo, el Misericordioso.

Todas las alabanzas pertenecen a Allāh, Señor de los mundos. Que Allāh bendiga y conceda paz al Mensajero de Allāh, a su familia, a sus Compañeros y a quienes siguen su guía. Dicho esto:

Allāh, Poderoso y Majestuoso, dijo:

يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَطِيعُوا اللَّهَ وَأَطِيعُوا الرَّسُولَ وَأُولِي الْأَمْرِ مِنْكُمْ فَإِنْ تَنَازَعْتُمْ فِي شَيْءٍ فَرُدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ إِنْ كُنْتُمْ تُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَالْيَوْمِ الْآخِرِ ذَلِكَ خَيْرٌ وَأَحْسَنُ تَأْوِيلًا

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allāh, obedeced al Mensajero y a quienes tienen autoridad entre vosotros. Si discrepáis sobre algo, remitidlo a Allāh y al Mensajero, si verdaderamente creéis en Allāh y en el Último Día. Eso es lo mejor y lo que conduce al mejor resultado.

- El Corán, 4:59


Esta aleya establece claramente la obligación de obedecer a quienes tienen autoridad, es decir, a los gobernantes y a los sabios. La Sunna auténtica del Mensajero de Allāh ﷺ explica que esta obediencia es obligatoria en aquello que es lícito y correcto.

Los textos de la Sunna aclaran el significado de la aleya y delimitan su alcance general: se debe obedecer a quienes tienen autoridad únicamente en aquello que es lícito. Los musulmanes deben obedecer a sus gobernantes en lo correcto, pero no en los pecados. Si ordenan cometer un pecado, no se les obedece en ello; sin embargo, no está permitido rebelarse contra ellos por ese motivo.

El Profeta ﷺ dijo:

أَلَا مَنْ وُلِّيَ عَلَيْهِ وَالٍ فَرَآهُ يَأْتِي شَيْئًا مِنْ مَعْصِيَةِ اللَّهِ فَلْيَكْرَهْ مَا يَأْتِي مِنْ مَعْصِيَةِ اللَّهِ، وَلَا يَنْزِعَنَّ يَدًا مِنْ طَاعَةٍ

«Quien tenga un gobernante y lo vea cometer un acto de desobediencia a Allāh, que deteste la desobediencia que comete, pero que no retire su mano de la obediencia».1


También dijo ﷺ:

مَنْ خَرَجَ مِنَ الطَّاعَةِ وَفَارَقَ الْجَمَاعَةَ فَمَاتَ، مَاتَ مِيتَةً جَاهِلِيَّةً

«Quien abandone la obediencia, se separe de la comunidad y muera en ese estado, habrá muerto como se moría en la época de la ignorancia».2


También dijo ﷺ:

عَلَى الْمَرْءِ السَّمْعُ وَالطَّاعَةُ فِيمَا أَحَبَّ وَكَرِهَ، إِلَّا أَنْ يُؤْمَرَ بِمَعْصِيَةٍ، فَإِنْ أُمِرَ بِمَعْصِيَةٍ فَلَا سَمْعَ وَلَا طَاعَةَ

«La persona debe escuchar y obedecer tanto en lo que le agrada como en lo que le desagrada, salvo que se le ordene cometer un pecado. Si se le ordena cometer un pecado, no deberá escuchar ni obedecer».3


Cuando el Profeta ﷺ mencionó que habría gobernantes cuyas acciones unas veces aprobarían y otras reprobarían, los Compañeros —que Allāh esté complacido con ellos— le preguntaron: «¿Qué nos ordenas hacer?». Él respondió:

أَدُّوا إِلَيْهِمْ حَقَّهُمْ، وَسَلُوا اللَّهَ حَقَّكُمْ

«Cumplid con el derecho que les corresponde y pedid a Allāh el derecho que os corresponde».4


ʿUbāda ibn aṣ-Ṣāmit —que Allāh esté complacido con él— dijo:

بَايَعْنَا رَسُولَ اللَّهِ ﷺ عَلَى السَّمْعِ وَالطَّاعَةِ فِي مَنْشَطِنَا وَمَكْرَهِنَا وَعُسْرِنَا وَيُسْرِنَا وَأَثَرَةٍ عَلَيْنَا، وَأَنْ لَا نُنَازِعَ الْأَمْرَ أَهْلَهُ

«Prestamos juramento de fidelidad al Mensajero de Allāh ﷺ comprometiéndonos a escuchar y obedecer, tanto cuando estuviéramos dispuestos como cuando nos resultara desagradable, en la dificultad y en la facilidad, incluso cuando otros fueran favorecidos por encima de nosotros, y a no disputar la autoridad a quienes la ejercen».

Y añadió:

إِلَّا أَنْ تَرَوْا كُفْرًا بَوَاحًا عِنْدَكُمْ مِنَ اللَّهِ فِيهِ بُرْهَانٌ

«Salvo que veáis una incredulidad manifiesta sobre la que tengáis una prueba procedente de Allāh».5


Esto demuestra que no está permitido disputar la autoridad a los gobernantes ni rebelarse contra ellos, salvo que se observe en ellos una incredulidad manifiesta sobre la que exista una prueba procedente de Allāh.


La razón es que rebelarse contra los gobernantes provoca una gran corrupción y un mal inmenso: se altera la seguridad, se pierden los derechos, resulta difícil frenar al opresor y auxiliar al oprimido, y los caminos se vuelven inseguros. Por tanto, rebelarse contra los gobernantes ocasiona una enorme corrupción y numerosos males.


No obstante, si los musulmanes observan una incredulidad manifiesta sobre la que disponen de una prueba procedente de Allāh, pueden levantarse contra ese gobernante para destituirlo, siempre que tengan capacidad para hacerlo. Si no tienen capacidad, no deben rebelarse. Del mismo modo, si la rebelión ocasiona un mal mayor, tampoco les está permitido hacerlo, en consideración a los intereses generales.


La norma islámica sobre la que existe consenso establece que no está permitido eliminar un mal mediante otro mal mayor. Por el contrario, el mal debe evitarse mediante aquello que lo elimine o lo reduzca. Repeler un mal provocando otro mayor no está permitido, según el consenso de los musulmanes.


Por tanto, si el grupo que pretende destituir a un gobernante que ha cometido una incredulidad manifiesta tiene capacidad para hacerlo y puede colocar en su lugar a un gobernante recto y virtuoso, sin provocar una gran corrupción entre los musulmanes ni un mal mayor que el causado por el gobernante anterior, no hay inconveniente en ello.


Sin embargo, si la rebelión provoca una gran corrupción, la alteración de la seguridad, injusticias contra la población, el asesinato de personas que no merecen ser asesinadas u otros males semejantes, entonces no está permitida.


En tal caso, es obligatorio tener paciencia, escuchar y obedecer en aquello que es lícito, aconsejar sinceramente a los gobernantes, suplicar a Allāh para que les conceda el bien y esforzarse por reducir el mal y aumentar el bien.


Este es el camino correcto que debe seguirse, pues protege los intereses generales de los musulmanes, reduce el mal, aumenta el bien, preserva la seguridad y protege a los musulmanes de un mal todavía mayor.


Pedimos a Allāh que conceda a todos el acierto y la guía.



NOTAS

1. Recogido por Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º 1855, de ʿAwf ibn Mālik al-Ashjaʿī. Es un relato exclusivo de Muslim respecto a al-Bukhārī.

2. Recogido por Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º 1848, de Abū Hurayra. Es un relato exclusivo de Muslim respecto a al-Bukhārī.

3. Recogido por al-Bukhārī en su Ṣaḥīḥ, n.º 7144, y por Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º 1839, de ʿAbd Allāh ibn ʿUmar.

4. Recogido por al-Bukhārī en su Ṣaḥīḥ, n.º 7052, y por Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º 1843, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, con una ligera diferencia en la redacción.

5. Recogido por al-Bukhārī en su Ṣaḥīḥ, n.º 7055, y por Muslim en su Ṣaḥīḥ, n.º 1709, de ʿUbāda ibn aṣ-Ṣāmit.

Fuente

مجموع فتاوى ومقالات الشيخ ابن باز (8/ 202) - Sitio Oficial del Sabio Ibn Bāz

Traductor: Adīb Ibn Aḥmed Al-Maghribī

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